lunes, 31 de enero de 2011

LIDERAZGO INTELIGENTE



“Los líderes inteligentes saben de quién
deben rodearse y a quien escuchar,
aunque no les caiga simpático”


                                                   

Cuando hablamos de inteligencia, normalmente nos referimos al concepto clásico que alude a la capacidad de aprendizaje, de comprensión de los conceptos y premisas ya definidas. La definición de esas premisas y conceptos está, efectivamente, previamente realizada por otros –científicos, filósofos, historiadores…- que construyen una “verdad común” que debe ser aprendida y transmitida de nuevo.  La inteligencia de una persona, así, es la capacidad de comprender, retener y reproducir esos parámetros culturalmente formalizados y científicamente comprobados.  Una inteligencia cognitiva, en definitiva, centrada en la producción racional.

Desde ese punto de vista, la inteligencia tiene componentes genéticos –eso está comprobado- además de otros factores, de tipo social y educativo, que proporcionan a la persona condiciones a favor o en contra para desarrollar todo su potencial innato. La interacción de los factores genéticos y ambientales está así comprobada desde hace tiempo desde la psicología y la neurología, zanjando un debate antiguo sobre la predominancia de unos factores sobre otros.

El entorno es pues determinante para el desarrollo de la inteligencia. La cuestión que ahora planteo es, hasta qué punto un entorno que se modifica cualitativamente y con rapidez puede condicionar el concepto de inteligencia humana.  Si nuestros niños y jóvenes están aprendiendo más a partir de entornos digitales y no analógicos, a partir de la interacción individual con un ordenador y cada vez menos a partir de la interacción con el docente o el grupo clase, ¿cuál puede ser el efecto de esa práctica en la capacidad intelectual humana? No estoy segura de que ésta sea mayor o menor, pero en todo caso, sí será diferente. Por ejemplo, es evidente que la preferencia por el aprendizaje a través de imágenes y no de la lectura es cada vez más frecuente y eso pone en cuestión la esencia misma del proceso de aprendizaje, desde el momento en que se activa la memoria visual más que la comprensión verbal. No es un cambio menor: condiciona la estructura mental por la cual una persona se enfrenta a un elemento nuevo en su vida que ha de comprender e interiorizar. Apostarlo todo a lo visual tiene, a mi entender, graves limitaciones.

Pero lo “visual” no sólo predomina en las etapas primeras del aprendizaje, sino que se está erigiendo como fuente principal de conexión con los otros (Internet), como elemento simplificador de mensajes complejos (publicidad, televisión, cine..)  Cada vez más imagen y menos diálogo.  A qué nos lleva esa tendencia es algo que tal vez sólo podemos intuir, pero que es extremadamente peligroso: a la simplificación y el estereotipo. La simplificación del mensaje del emisor que ha de apostarlo todo a la imagen, el gesto, la primera impresión. El estereotipo del receptor del mensaje, que categoriza las múltiples entradas de información para hacerlas manejables, reduciéndolas, llevándolas a la mínima expresión.

Una sociedad que simplifica los mensajes y focaliza sobre la imagen sólo puede conducir al empobrecimiento intelectual, a la falta de criterio, y a la confusión y el equívoco. ¿Qué hay que sacrificar: la cantidad o la calidad de los mensajes? ¿Cómo queremos que sea la inteligencia de los receptores de mensajes: abierta y crítica o bien obtusa y sumisa?   Hay que ser sincero/a para responder.

Si la intención de los dirigentes políticos, mediáticos, los que crean opinión y, por tanto, son responsables del “pensamiento colectivo”,  fuese generar una inteligencia colectiva progresivamente en aumento, su actitud sería informadora, neutral, expositiva, contrastada y abierta a aclaraciones y preguntas. Si, por el contrario, el interés es poco nítido, con la intención de crear una opinión a favor o en contra de decisiones ya tomadas, o la información es poco clara o contradictoria, entonces la intención es la manipulación de una opinión colectiva sumisa y poco “inteligente”.

Me dirán que siempre ha sido así. Bien, ¿pero hasta cuándo creen que va a funcionar?  Los nuevos líderes políticos, sociales y que generan opinión deben ser claramente conscientes de qué tipo de sociedad construyen con sus actitudes y mensajes: una sociedad estúpida o una sociedad avanzada. Deben estar, por tanto, a la altura de las expectativas de los receptores de sus mensajes: la dicotomía entre verdad y mentira ha dejado de ser un juego que controla uno sólo de los jugadores. La sociedad conoce y reconoce las mentiras y también sabe apreciar las verdades, aunque no siempre sean agradables.

Respeto para ganar la confianza, no hay más camino.  Pero eso no es suficiente: la nueva inteligencia debe ser también –cómo no- emocional, no sólo desde el punto de vista de adquirir un tono emotivo, hablar de las situaciones personales, etc ( como muchos asesores recomiendan a los políticos).  Lo que es necesario realmente es pensar con empatía, es decir, “desde” la percepción de los demás, de sus necesidades y opiniones. Sigue siendo más fácil “gobernar por el pueblo pero sin el pueblo” que otorga un cierto nivel oligárquico que, sin duda es confortable, que actuar desde una posición de servicio público hacia el bienestar común –previamente contrastado- que puede a veces resultar incómoda.

Nuestros líderes más inteligentes han sido y son aquellos/as que saben encontrar el equilibrio entre las presiones de un sistema de gestión del poder ya establecido -con unas rígidas normas de juego- con la voluntad y necesidad real de mejora social y de progreso.  Para mantener el equilibrio es necesaria una mente clara (que no olvide su objetivo final), honesta (que sepa reconocer que puede equivocarse o desviarse), inteligente (que sepa ver oportunidades en su entorno y ponerlas en acción) y prudente (que pueda preservar los beneficios colectivos por encima de los cambios radicales).

Avanzar manteniendo el equilibrio…. Liderar una idea clara para el beneficio común, generar un proceso dinámico y participativo en el que las partes formen un todo, sin caer en la tentación de desmarcarse en beneficio propio.

No es fácil hacerlo sólo/a, por muy inteligente que se sea. La complejidad de la tarea de gobernar requiere, primero, reconocerla y, en segundo lugar, dotarse de los mecanismos para abordarla. Los asesores y consejeros no siempre cumplen el papel de compensar y equilibrar, sino que a menudo se decantan claramente por satisfacer al líder, darle la razón, apoyarle sin condición.

Son los que más se mantienen en el cargo, naturalmente, pero los que más daño hacen y, a medio o largo plazo, hacen que el líder caiga, por desconexión con la realidad y lo que en psiquiatría viene a llamarse “hipomanía”, es decir, tendencia a creerse un semi-dios para el que todo es alcanzable.

Los líderes inteligentes saben de quién deben rodearse y a quien escuchar, aunque no les caiga simpático/a.




sábado, 27 de noviembre de 2010

LA MEVA CATALUNYA (II) Qualitat de vida i justícia social


                                                                                          

Visc en una de les terres més riques en quant a capacitat de treball, creativitat i també en quant a cultures. Al primer món, a la vora del Mar Mediterrani, un mar càlid i amable, frontera entre suds i nords de continents, entre cultures i races.  Em sento privilegiada i se reconèixer quin ha estat el camí fins aquí durant anys i segles. Les influències culturals que hem tingut, que ens han portat a una mentalitat oberta i integradora. L’esperit emprenedor que emana de les nostres arrels de comerciants, la nostra posició geoestratègica que ens fa cabdals pels de fora i pels de dintre d’Espanya.




Cada poble te la seva història i segurament el seu futur. El nostre, avui, esta tocat per la incertesa, per incerteses superposades, una sobre l’altre, en un moment històric crucial. La situació financera mundial ens ha tocat igual que a altres llocs del món, com una epidèmia que s’estén: el virus de l’avarícia i la irresponsabilitat d’uns i altres ha tingut les conseqüències que tothom ja sap i que encara s’hauran de manifestar en formes i intensitats ara desconegudes.

Però, a mes, demà es decideix si Catalunya optarà per un camí realista i possibilista en el marc del desenvolupament estatutari o be una deriva a la que ens porten forces independentistes, que han arreplegat la indignació i refús de molts i moltes catalanes a la sentència retalladora del Tribunal Constitucional.  I entre aquestes dues postures, decisives pel futur de Catalunya i de les següents generacions, està Convergència i Unió, que no es defineix al respecte, que es troba dividida en el seu sí respecte la qüestió, i que farà el que més li convingui, si demà el poble li atorga la seva confiança per a governar. El que li convingui a CiU, no necessàriament als catalans i catalanes.

La meva Catalunya, i li dic a qui governi en els proper quatre anys, ha de mantenir el seu esperit de poble integrador, que no rebutja l’altre per desconeixement o por, que afavoreix el desenvolupament de totes les persones, en el marc dels seus drets i les seves possibilitats.  Per aixo, cal ser conscient d’una cosa cabdal: l’actual sistema neoliberal ha portat i portarà a desigualtats entre les persones. No és una qüestió de governs, és una qüestió del sistema. Si s’és conscient, com ho son els partits d’esquerres, es pot lluitar per que les diferències no siguin tant grans i per a minimitzar els seus efectes. Si no es reconeix aquest fenomen, simplement es reprodueix i magnifica només per al propi exercici del poder.

Si hi ha desigualtats a Catalunya, i caldria veure cóm s’han vist afectades en els darrers dos anys per la crisi econòmica, hem de lluitar contra aquest fet, per justícia social i també per a economia d’esforços –fent servir arguments que serveixen a un cantó de l’espectre polític i al contrari-.  La justícia social es la bandera de les esquerres i em pregunto per què no ho és de les dretes. Per a la esquerra, totes les persones naixem amb els mateixos drets però no amb les mateixes oportunitats, segons l’entorn social, educatiu i altres.  Per a les dretes, hauria de ser igual: es un fet objectiu.  Però mentre la esquerra es rebel·la respecte a aquesta situació, a la dreta ja li va be que existeixin desequilibris, simplement per que ells solen estar en el cantó més afavorit. En tot cas, les obres de beneficència compensen els seus privilegis. Si no fos per la molt probable coincidència amb el sentiment cristià, no farien ni aixo.

Per economia d'esforços, per que si existeixen diferències molt extremes entre les possibilitats de les persones per a viure i desenvolupar-se, les conseqüències es manifesten en la manca de recursos econòmics per a sobreviure i la subseqüent necessitat de definir un seguit d'ajuts econòmics i serveis gratuïts des del sistema social. Per que les persones amb menys recursos tenen tendència a patir més malalties, durant més temps i amb més impacte per a la seva feina, família i altres efectes en el sistema sanitari, que ha de proveir de serveis a més ciutadans/es i durant més temps. Per que les persones que ja son grans i tenen dificultats per a la seva vida autònoma, si no tenen serveis, requereixen de les persones cuidadores, normalment dones, que no poden treballar i participar en la vida productiva del pais.  Quan menys igualtat d'oportunitats per a tothom, més necessitat de serveis que complementin les diferències per assolir els estàndards de qualitat de vida en les societats modernes.

A la esquerra ens interessa canviar les condicions, les regles del joc. Més difícil, més a contracorrent, més exigent amb nosaltres mateixos, més autocrític, més abstracte i difícil de concretar.  La crisi econòmica és una oportunitat per a reflexionar sobre el model productiu en el que ens hem basat els darrers anys i fer un pensament. ¿Quins serien els mecanismes per a fer escorar més cap al centre el timó?  La regulació de la banca, la simplificació de les cadenes de producció, la competitivitat versus complementarietat, el retorn a unitats de producció més petites, més controlades, revertint en part la globalització...  Tantes mesures que el mercat per si mateix no farà...

Així que el paper dels Estats és cabdal.  I aquí ens trobem amb diferències importants des de la dreta i des de la esquerra. No sembla que els remeis de la dreta europea estiguin donant bons resultats, al menys no igual a tots els països de la Unió.  Veure’m a on arribem.

Mentrestant, però, vull que a Catalunya no decaigui per culpa d’un govern de dretes la qualitat de vida de les persones, que s’ha anat conquerint en els darrers anys.  Les polítiques socials no són un "florero", a veure si ho entén tothom, inclosos els macroeconomistes. Les persones hi són, existeixen. O deixen de nàixer o moren abans, per que li quadrin els números als gestors.  L’alternativa és que vivim amb dignitat, així de fàcil. A Catalunya i Espanya s’han aprovat lleis que garanteixen que els Governs han de disposar de diners per a fer efectives les polítiques de salut, de serveis socials i de dependència.

No renunciarem a que les infants, adults i grans, a la Catalunya del segle XXI, gaudeixin del major potencial de salut i dels avenços sanitaris que estiguin disponibles. Que les persones grans passin la darrera etapa de la seva vida amb dignitat, amb serveis de suport, amb activitats de lleure, integrades a la societat com una persona més, amb el respecte i l’afecte que ens mereixen.  Que la violència en el sí de les famílies desaparegui: tolerància 0. Tots els suports i tots els ajuts, però ni un dubte a l’aplicar les lleis.

Que els nostres joves tinguin il·lusió pel seu futur: el puguin dibuixar en la seva ment i lluitar per ell. No podem permetre que tota una generació hagi de marxar a treballar fora de Catalunya per que no troben feina, ni ajuts per a la vivenda, ni expectatives de vida. Que puguin triar, construir el seu país, no perdre les arrels.

Espero i desitjo, de tot cor, que no hi hagi més fractures socials a casa nostra, que l’ús de la llengua sigui un instrument de convivència i mai d’enfrontament. 

Que la llibertat i la democràcia segueixen creixent i fent-nos créixer. Queda memòria per recordar quan no hi eren.

Encara queda memòria....

 

jueves, 11 de noviembre de 2010

LA MEVA CATALUNYA (I): Una nació de progrés

PROGRÉS
   En aquests moments, no voldria confondre desitjos amb realitat, i he de reconèixer que les meves tendències naturals em porten a ser imaginativa amb els desitjos, però també especialment crítica amb la realitat. He trobat, per sort,  en moment el que estic, un punt d’equilibri entre les dues forces en el que ja em trobo còmode.

   Què veig a Catalunya avui…. per una banda, podria sentir-me temptada a acollir-me al sentiment de desencís i frustració que s’ha vingut generant especialment en els darrers mesos, arran de la sentència sobre l’Estatut de Catalunya. Sentiment llargament acaronat i promogut pels que, havent votat que sí en el Parlament al text de l’Estatut, ocultament desitjaven una retallada per poder atribuir en forma de fracàs un avenç que ells no varen mai ni posar sobre la taula. Em refereixo a Convergència i Unió, òbviament.  Paradoxal, com a mínim, el no poder dir que no al que representava l’Estatut que varem aprovar entre tots, però haver desitjat estar ells els que haguessin tingut la idea, el valor i la empenta per dur a terme la iniciativa. Ara ja tothom sap i ha de reconèixer que va ser el PSC, a iniciativa del President Maragall, el que va endegar el procés i que ha estat el President Montilla, amb el seu equip, els que han entomat el repte, han hagut d’empassar-se (com tots nosaltres) una sentència controvertida i injusta i ara, des d’una posició institucional positiva, s’esmerçarà –si segueix governant- en traduir a la realitat, de diverses formes i maneres, els guanys i avenços que Catalunya necessita i que han quedat clarament fixats al Govern central.  De moment, la vicepresidenta Sra. Salgado, ja ha compromès el pagament dels diners que, en ares dels acords pel finançament de Catalunya, estaven pactats.

    La que ha parlat és la visió de la realitat. Els que coneixem el sector públic i cóm es marquen els ritmes i sistemes d’avenç a les polítiques, sabem que les coses s’han de fer així. Potser no és la forma en que, com a ciutadans, ens agradaria que anessin. Sembla tot massa complicat, llunyà, abstracte, desvinculat de la vida quotidiana de tothom. Fins fa no gaire temps, aquestes vicissituds procedimentals dels governs no eren conegudes: pel que sembla als mitjans de comunicació no els interessava com ara explicar als ciutadans les anades i vingudes de representants públics, en el marc estricte del compliment de la seva feina. Ara sembla que si, potser per que extreuen suc, no sempre ben intencionat en ares a informar a la ciutadania, si no més aviat per poder extreure conclusions tendendioses sobre males pràctiques, desencerts, opinions contraries, discussions internes, etc etc etc.   Jo els hi diria que el que interessa veritablement a la ciutadania són els resultats finals, de la mateixa forma en que nosaltres obtenim un titular i una notícia impresa, sense ser coneixedors de qui ha indicat que és important ressaltar-la, a quina pàgina posar-la, quin to donar-hi, quins fets destacar i quins amagar.  Convido a aquells que entren cada dia a casa nostre a deixar-se conèixer per dins fent, per exemple, un reality show sobre el món dels mitjans de comunicació i els seus lobbies: guanyarien en audiència i els ciutadans guanyaríem en coneixement crític.

   Per què dic aixó?  Per que una de les realitats que també observo en els darrers mesos és que les accions del Govern de Catalunya, que responen en més d’un 80% a les previstes en els programes electorals de 2006, que signifiquen una millora substancial en quasi totes les àrees de govern, que han aconseguit incorporar més d’un milió més de persones al nostre país, afavorint la integració de la majoria i la convivència en quasi tots els municipis de Catalunya, aquestes dic, no tenen el ressó proporcional en els mitjans de comunicació.  Els i les ciutadanes tenim dret a saber, més enllà d’allò que hem pogut viure a la nostra persona, cóm ha avançat Catalunya i en quina direcció.

   La realitat és aquesta: ha avançat i molt i en els següents dos post intentaré explicar cóm.  Però ara voldria tornar a la visió de la realitat global i els meus desitjos.

   Catalunya s’ha fet i està on esta per a la influència de molts factors. Em diran que a tot arreu passa igual, però no es cert, al menys a Espanya. No cal entrar en un recorregut històric sobre la nostra cultura i les institucions i nivells d’autogovern que estan impregnats en les nostres arrels. Això esta a la  base de la nostra nació gravat a foc, encara que segurament te més rellevància per a uns o per a altres en el moment actual. Cal tenir en compte, però,  que una nació de progrés, com la que jo vull, ha de mirar endavant i, sobretot, saber llegir el seu present. La recreació en el passat, tant a les nacions, els grups socials i les persones, ens porta a la nostàlgia i a una actitud reivindicativa. Pot ser una actitud justa –per veure reconeguda la veritat- però no sempre permet avançar.

    Som una nació de progrés, precisament, per que sempre hem sabut introduir els canvis, incorporar noves persones i pobles, generar nou coneixement, imaginar futurs millors i posar-nos a treballar per aconseguir-los. Per que tenim una voluntat constant de créixer, d’incorporar-nos al mon i formar-ne part, de seguir sent pioners en molts aspectes. Aquesta és la Catalunya que som, que jo reconec i que vull que torni.

    Vull que torni, per que els darrers mesos ha quedat estabornida, confosa i afeblida per un sentiment de frustració: la Espanya a la que pertanyem no ens entén, no ens accepta. Aquest passat 10 de Juliol tots estàvem amb el mateix ànim i, vaig pensar: no és bo sentir-se unit per un sentiment de rebuig, un sentiment atàvic que també ha quedat arrelat a moltes ànimes d’aquest país i que un govern de CiU es va dedicar durant vint i tres anys a revifar:l’enemic és Espanya.

     Jo dic que no. Que Catalunya és una nació en un Estat de les autonomies, un Estat conformat per realitats molt diverses i sensibilitats variades, en el que la nostra és una, específica i concreta, la nostra si, pero una. Que el nostre poble vol la pau per davant de totes les coses, que reivindica la convivència que, de facto i molt intel·ligent i generosament, hem aconseguit entre tots i totes, als pobles i les ciutats, a les botigues, els llocs de treball, les famílies.  Estem units com sempre i anem incorporant persones i idees com sempre, per que som un poble obert i pacífic en les seves arrels.

    I aquesta és la Catalunya que vull que segueixi sent així. Crec sincerament que la gran majoria dels catalans i catalanes, nascuts aquí o allà, parlin la llengua que parlin, volen seguir mantenint el nivell de pau i convivència que hem tingut fins ara de forma modèlica.  Que han de poder confiar en uns dirigents que orientin de forma seriosa el futur de Catalunya en el marc d’una Espanya federal, que permeti avançar en l’autogestió de les regions i en la seva autonomia en la presa de decisions, però que no trenqui amb unes arrels comunes i uns interessos de futur també comuns.

   Tenim empenta i tenim seny: desig i realisme. Cal que recuperem la confiança a les nostres institucions i que les respectives forces polítiques juguin en la mateixa direcció en els grans temes de país i estiguin a l’alçada de la ciutadania.

    I també m’agradaria, per acabar, que la ciutadania estigui a l’alçada del moment actual. Si ens varem mobilitzar els anys setanta i vuitanta per assolir unes llibertats mínimes que ens havien segrestat durant quaranta anys; si ens hem mobilitzat per millorar en el guany de drets i de quotes de benestar... ara toca decidir sobre la direcció que prendrà Catalunya en el marc de l’Estat espanyol i del món. Estem a una cruïlla i el 28 de novembre es decideix quina direcció prendre.

     El meu desig és que els catalans i les catalanes hi participin massivament en aquesta decisió.

lunes, 25 de octubre de 2010

Nous temps, nous estils de vida


                                                                                                                                   




Nova gestió del temps i de l’espai                     

A Valladolid s’acaba de celebrar aquests dies el V Congreso Nacional para racionalizar los horarios españoles, organtizat per l’Asociación para la racionalización de los horarios españoles, i presidit per importants membres de la societat i el govern espanyol. No tindrem en compte de devia estar per allà l’alcalde de Valladolid, conegut mundialment per la seva sensibilitat i savoir faire. El senyor Ignacio Buqueras, president de la esmentada Associació ja fa temps que treballa per assolir aquest objectiu, a priori fàcil d’entendre i compartir, però tant complicat –sembla- d’assolir.  Som un dels països de la Unió Europea en el que més hores es treballa i en el que hi ha menys productivitat.  Vaja.... Si alguna cosa no fem be, per què no estem disposats a canviar?  Si ja fa anys que un sector important de la societat està reclamant la necessitat de fer més compatibles els horaris laborals amb els familiars i personals, i si ja està demostrat que aquesta compatibilitat incrementa la productivitat a les empreses.  Com veiem en alguna de les publicacions en relació a les conclusions del Congrés, també les corrents de la dreta ideològica estan en aquesta línia, en la que circulen totes les promeses electorals, però on no sempre es troben resultats efectius.

En el manifest de l’associació hi ha unes premisses que qualsevol persona, especialment si s’ocupa principalment de la vida domèstica i la cura de la família, estaria disposada a signar. Jo les reclamo i les reconec, ja que la vida quotidiana es –siguem de la orientació política que siguem- molt semblant per a tots i totes.

Però el que cal preguntar-se és com es pot estendre una nova cultura del temps a la nostra societat, que es pot impulsar des de les administracions i poders públics, però s’ha de fer efectiva a tots els escenaris del mon del treball. Els sindicats no es fan ressò d’aquestes demandes de la societat, no per que representin un segment de classe social (si és que encara es així) si no per que estan altament masculinitzats.  No deuen considerar com a prioritat defensar la igualtat d’oportunitat de les dones, especialment en els segments més baixos –a nivell educatiu i socioeconòmic- de la societat.  Paradoxal, oi?   Jo diria que és una de les moltes asincronies dels sindicats en relació a la societat treballadora, que ja no està representada per un segment homogeni i en bloc dels treballadors, si no que és diversa i fluctua segons el cicle vital de les persones.

I a la empresa? ¿Què fa que sigui tant difícil transformar els hàbits i cultura de les empreses?  A aquestes alçades, queda clar que els que marquen les regles en els horaris, criteris de promoció professional, i manteniment del status quo a les organitzacions segueixen sent aquells que no tenen cap interès en equilibrar la seva vida amb més dedicació a la seva vida personal.  Alguns comencen a veure, però, que la seva salut i benestar passa necessàriament per aquí: ja fa anys que estudis sobre comportament tipus A (el associat a l’executiu i workalcoholic o addicte al treball) està relacionat directament amb les malalties coronaries, la tensió arterial elevada, els infarts i altres accidents vasculars. I si aquest patró ha estat tradicionalment associat als homes, quan les dones l’han adoptat –imitant els patrons masculins a la feina- també han començat a desenvolupar malalties d’aquest tipus.

Si no és per sentit comú, haurem de canviar per canvis externs. La crisi econòmica mundial pot generar escenaris que permetin la flexibilització de les condicions de treball. L’atur a les economies occidentals generarà aviat processos d’innovació tant en el sector privat com en el públic, amb noves formes de treball (teletreball, bancs d’hores de treball, contractació parcial d’ex-empleats i jubilats, sub-contractacions fragmentades, concursos d’idees i projectes d’empreneduria,  etc.) Potser serà aleshores el moment, de reordenar el treball com a recurs imprescindible per a la vida a les societats modernes, havent après, però, que es un bé a compartir, que pot generar desequilibris tant personals com a la societat a la pertanyem. Que no és ja més l’únic camí per a sentir-se integrat i útil al món. Que l’equilibri entre lleure, treball, auto-formació i benestar personal és l’estàndard desitjat a la societat del futur, deixant en el seu lloc just el desig de guany econòmic i de consum compulsiu.

Noves formes de relació productiva

És una paradoxa que en un món cada cop més interconnectat sigui cada cop més difícil saber cooperar i col·laborar entre diferents agents. La dispersió d’esforços i la competitivitat que ha emergit en les darreres dècades, tant en el món de la empresa, com en les universitats i el mercat en general, haurà de revisar els seus paràmetres de divisió, en ares a concentrar esforços, generar més massa crítica per actuar de forma més efectiva i poder projectar en un futur més estable els avenços que es desenvolupin a cada sector. No ens podem permetre el luxe de la divisió excessiva, la compartimentació dispersa i la pèrdua de força creativa i productiva.

En aquesta dinàmica de creació oberta i producció organitzada, l’espai territorial idoni ja comencen a ser clarament les macro-regions, en alguns continents més definides que en altres. Espais més enllà dels països i les micro-regions que dibuixen el seu entorn d’interrelació i interinfluència segons interessos propis, estils culturals o proximitat geogràfica.  En aquest sentit, Catalunya fa anys –i fins i tot segles- que tendeix a una relació cultural i comercial amb altres països mediterranis, si no amb exclusivitat, sí clarament amb preferència.

Segons la Universitat de Maryland, hi ha 40 macro-regions on es concentra el 18% de la població mundial, el 66% de l’activitat econòmica i el 86% de les patents. En el nou ordre econòmic mundial, es factible que la geografia d’aquestes macro-regions experimenti variabilitats, d’acord a la emergència de noves regions i països, especialment a Àsia i Sudamèrica, i la necessitat de readaptació i innovació en altres, tradicionalment protagonistes (Estats Units i Europa)

La tant reclamada “innovació” en els països europeus i altres occidentals que van perdent pistonada en l’ordre de competència mundial, requereix d’habilitats específiques i molt diferents a les dels actuals líders i empresaris que encara mouen els mecanismes del poder. Per innovar, en principi, cal no ser conservador. Sembla obvi, però curiosament el que més costa en aquests moments, a Europa com a mínim, es trobar suport a iniciatives innovadores que no vagin en la línia de mantenir condicions, tornar als equilibris perduts, plantejar de nou el consum dels ciutadans com a única forma de restabliment dels estàndards perduts –per alguns- de productivitat i beneficis.

Els i les innovadors/es, segons un estudi de la Wharton i Harvard School, ha de tenir cinc habilitats: qüestionar-se les coses, observar en detall, poder experimentar, practicar un networking extens i intens, i ser capaç d’associar idees aparentment no relacionades, a partir d’una visió de globalitat. Aquella habilitat ja enunciada fa un temps “Pensar en global i actuar en local” ja no és només una característica d’alguns, si no que emergeix clarament com a una necessitat. I ara toca, desprès d’haver ampliat la mirada durant un temps i haver promogut així una globalització ja quasi integral –mental i física-, toca, deia, tornar a invertir il·lusió i dedicació a lo local, al potencial del que tenim més a prop, del que sabem fer i tenim a l’abast, del que ens és propi i necessari per a la supervivència, com a persones, com a comunitat, com a nació. 

Un nou ordre, dins una nova visió, dins un nou temps.




martes, 19 de octubre de 2010

10 DONES

10 DONES

Son deu les dones víctimes de violència de gènere a Catalunya aquest any, a dia d’avui. Avui que també es el dia mundial de lluita contra el càncer de mama. Vint-i-tres edificis emblemàtics a tota Espanya s’il·luminaran de color rosa per recordar-nos a totes les dones que la lluita més efectiva contra aquesta malaltia és la prevenció.

Una malaltia que afecta a una dona cada trenta segons al món, segons l’ONU; una malaltia en augment que cada cop és més freqüent entre les dones i que cada cop es detecta en edats més joves, al voltant dels 40-45 anys. És, però, un dels càncer que te més bon pronòstic, un en els que s’ha avançat més en el tractament i en la detecció precoç. I ens felicitem.

Ahir també vàrem tenir una gran notícia, en haver-se descobert per una catalana, veïna meva a Sant Cugat per cert, el conjunt de principals causes del càncer de coll d’úter, un dels que també concentrava més casos en els darrers anys. Havíem trobat una vacuna prou eficaç i ara estem en camí de trobar el tractament.  La felicitem i li donem les gràcies.

Mentre avancem en unes coses, importants i determinants per a la salut de les dones, no aconseguim evitar d’altres: les morts per homicidi.  Homicidis que ja deixen a molts insensibles, confosos però insensibles. ¿Què passa en una societat en la que les dones avancem en moltes àrees de la vida i som objecte, alhora, de tal brutalitat, de tal violència, d’aquest desig incontrolat d’aniquilació?

Els aspectes socials son més complexos que les cèl·lules i el treball de laboratori, això està clar. Les ciències humanes i socials no poden abastar amb tota la seva extensió i intensitat les raons del comportament humà, els elements que configuren la personalitat, el comportament, els sentiments.

¿Què passa pel cap d’un home que mata la seva parella o ex-parella?  Deu pensar que ella no te dret a viure si ell no ho permet, que no pot ser feliç si no està amb ell o ell no ho és, que no hauria de ser capaç de començar una nova vida sense que ell estigui en el seu centre.  L’amor i l’odi són extrems d’una mateixa corda, diuen, i sovint circulem pels intermitjos segons circumstàncies externes, però sobretot internes. Però reculem. Reflexionem i procurem que allò que ens està fent mal, els sentiments que són més destructius que constructius no s’apoderin de nosaltres, no facin de nosaltres un trist espectre del que veritablement som.

¿Per què, dons, alguns homes deriven cap a una destrucció total, que els destrueix a ells mateixos, que els porta a vegades, com en el recent cas de Tarragona, a acabar també amb els seus fills?

¿Per què? ¿Per què?  Cal comprendre com són les relacions humanes per aproximar-se. Per entendre. I alguns ho fem, ho intentem. Podríem fins i tot explicar-ho.  Però mai justificar-ho. Per que hi ha un rerafons masclista profund i primari, inherent a com entendre la pròpia identitat com a home, a una visió del mon egocèntrica i possessiva que fa que no caigui ara i aquí en la temptació de voler aproximar-me més als per què. 

Per què?  Dons per que fa mal. Que matin les dones per que ja no estimen els homes, homes que en el fons no han conegut mai el sentiment d’estimar. Els que estimem sabem que es impossible anar d’un extrem de la corda a l’altre: si has estimat pots quedar-te al mig de la corda, però mai anar a l’extrem. Si saps com son molts homes, parelles, germans, fills, saps que son éssers capaços d’estimar, lluny de la possessió i lluny de la violència.

Però ells arribem a l’extrem. Maten i es maten o es condemnen. Trista realitat, la d’unes i la dels altres.

viernes, 15 de octubre de 2010

Inter-mitjans de comunicació

El poder està dispers; axó és un fet. I els mecanismes per a generar-lo i mantenir-lo sembla que també son mòbils i inestables…. com quasi tot des que Zygmunt Bauman ens va il·lustrar sobre cóm es i serà la realitat líquida.  L’aire i l’aigua són elements en emergència en una societat virtual –que no virtuosa-, elements que porten notícies, coneixement, rumors i comentaris amunt i avall sense comprovació, rigor, o simple acostament a la realitat.

Distingir entre lo real i lo imaginari –en un mateix- o imaginat pels altres és cada cop més difícil.  També ja el constructivisme de Mahoney ens apunta la importància de “crear realitats” a partir de la expressió i les paraules, mes enllà de la anomenada “realitat objectiva”.

Per què dic axó ara és per que em comença a ser preocupant aquest tema com a possible “creador de realitats”, es a dir, constructor de veritats i mentides sense base real. Així col·locaríem la especulació –no econòmica, si no intel·lectual- en el centre de la realitat social, de forma que qualsevol pot generar opinió i fets, contra-opinió i contra-fets amb facilitat i eficàcia.

La socialització i democratització que signifiquen les tecnologies de la informació son un avenç indiscutible. Que tota persona pugui publicar la seva opinió i reflexions, compartir la seva experiència i presentar-se al món de forma oberta i sincera es, evidentment un progrés social mai imaginat fa només quinze anys i que ha revolucionat l’àmbit de la comunicació humana.  

Però a mes d’un fenomen social, la comunicació ja és una industria, un sector rellevant i potent que pot fer que països occidentals, com Catalunya,  activin la producció, desenvolupin la innovació i spin-off derivades, facilitin la creació de xarxes interconnectades que multipliquin els efectes de la generació de coneixement i recerca, de bones pràctiques, de diàleg internacional i local, entre d’altres.   I així ens trobem amb un sector estratègic de gran calat, no només com a sector industrial propi, si no també com a vehicle indispensable pel desenvolupament de tots els altres: l’eina, el mitjà, l’escenari i el futur.

És per axó mes important encara que l’arquitectura d’aquest sector no només faciliti la extensió del coneixement i la comunicació, des del paradigma de globalització ja començat, si no també que faciliti oportunitats per l’interès i la interacció en lo local, “allò que pertoca el sentiment de pertinença a una comunitat abastable”, tal com comenta Àlex Gutiérrez, president de la Fundació Espai Català de Cultura i Comunicació (ESCACC).  

La oportunitat de generar espais de comunicació i interacció també en l’àmbit polític i ciutadà poden permetre la extensió d’idees, el debat i la creació de xarxes que facin emergir nous conceptes, noves idees i noves formes de participació en els espais de poder i decisió.  No es tracta d’una possibilitat que han de “permetre” els poders establerts, si no que JA HI ÉS.  És una realitat,  una nova realitat, construïda a partir de les paraules, les opinions, la energia de moltes persones en una mateixa direcció.

En aquests moments en que les incerteses son més que les certeses, i en que la desconfiança cap els poders establerts es va estenent com una taca negra, que només pot fer mal al cor de la nostra democràcia, seria bo potenciar les eines de comunicació “alternatives” per que, pot ser, si no ho fem, acabaran deixant de ser alternatives i passaran a ser les principals.  Estaria be, per altre banda..... davant l’impetrable retrocés en la qualitat i neutralitat dels mitjans de comunicació tradicionals –premsa i televisió- que es dediquen a construir realitats cada cop més simplificades, cada cop més estereotipades, cada cop mes allunyades de la complexitat real.

I esdevenen així poders sense ser-ho legítimament, sense contrast, sense possibilitat de rèplica. Als ciutadans nomes ens queda comprar o no el diari o encendre o no la televisió. La opció a un o altre mitjà es ja fictícia, en tant que estàs condemnat a llegir o escoltar la realitat construïda per un altre, a acostar-te a la seva opinió i interpretació, sense saber quins interessos hi ha darrera la seva opinió.  Veritats que s'amaguen i falsetats que es configuren realitat...
Però aquest és un sector –els mitjans clàssics de comunicació- que hauran per força de canviar. No quedaran exents de la incredulitat ciutadana o la “desafecció informativa”  -també aquesta-  veient poc a poc minvat el seu poder real sobre les realitats que volen construir per aconsseguir altres realitats –polítiques aquest cop- que els permeten sobreviure.   




Referències:

Bauman, Zygmunt (2007) Amor Líquido, Fondo de Cultura Económica de España, 2007

Mahoney, Michael (2005) Psicoterapia Constructiva: Una guía practica. Ediciones Paidos Ibérica. España.


lunes, 4 de octubre de 2010

Inquietuts compartides

2010 està sent un any carrusel... d'aquells que animen la vida quotidiana però que sovint provoquen vertigen. L'Estat ha hagut d'enfrontar per fi una situació que ha estat difícil de copsar des de fa més de dos anys i que ja es podia preveure pel creixement desmesurat -i artificial- de la economia els darrers quinze anys. Tant la banca com les empreses i els particulars assistien estupefactes a una facilitat extrema en el desenvolupament econòmic que, tard o d'hora -tots ho pensàvem-, havia d'acabar d'alguna manera.  I ha acabat malament, tant pels estats, com per la banca, i especialment per a les empreses i els particulars.

Si sortirem reforçats i havent après alguna lliçó o si intentarem per la via que sigui retornar al paradís –per alguns- que s’ha viscut ho sabrem en breu. Però no sembla que els moviments dels que representen els mercats i, per tant, el capital, vagin en la línia de fer examen de consciència.

Divendres i dissabte, a S’Agaró, es va celebrar la tradicional trobada d’Economia, organitzada per la Fundació Olof Palme, i allà van coincidir representants del Govern central, de l’actual Govern de la Generalitat de Catalunya, de la banca i del món empresarial. Malgrat algun reconeixement tímid per part d’algun dels banquers allà presents, en sentit general era el d’haver traspassat els límits, sí, però no per un dèficit estructural en la relació entre mercat, estat i ciutadans, si no més aviat per haver comès un error de càlcul, del que ara han de pagar les conseqüències.

Si no hi ha reconeixement de culpa, ni reflexió comuna sobre el que ha provocat la crisi econòmica (diem-li directament avarícia), evidentment no hi ha cap intenció de modificar la estratègia.  Les tàctiques de la banca si han estat àgils i sembla ser que efectives, al menys a Espanya: han aconseguit que els ciutadans i ciutadanes (per a ells: els dipositaris) no haguem tret els diners dels nostres comptes. Han aconseguit que els seus deutors –majoritàriament les administracions públiques i les empreses- els hi hagin retornat els deutes sobre els quals tots es van acostumar a funcionar.  Han aconseguit ser el canal principal –quasi únic fins a la creació darrerament de la iniciativa ICO Direct- del finançament públic per a empreses, amb una més que qüestionable eficàcia en la agilitat i adequació de cessió dels diners públics a les empreses més compromeses en la seva continuïtat.

Hem d’aprendre una cosa de la banca: sempre guanyen. Més o menys, però la seva lògica està en guanyar, i ho fan be. Cal reduir l’univers d’entitats bancàries per tal d’ajustar-se al moment econòmic actual. D’acord, sembla evident que una tàctica de reducció quantitativa ha de produir l’efecte desitjat. La qüestió és si seran capaços de realitzar una reflexió qualitativa, es a dir, analitzar quina és la seva funció a la societat, quin és el seu paper respecte els estalvis de les persones treballadores, respecte les persones que s’aventuren a crear una empresa per donar-se ocupació a elles mateixes i compartir-la amb uns quants més, respecte els governs i administracions que tenen cura del benestar de tots, inclosos els propis financers.

Si la intel·ligència forma part de la seva genètica, que segur que en forma, seran capaços de veure que, si tot en aquest món esta avui en dia relacionat, el benestar de les persones passa per tenir feina, que tenir feina passa per una oferta laboral segura i ajustada a la societat, que aquesta oferta necessita estabilitat en la dinàmica de la oferta i la demanda i que aquesta dinàmica te un equilibri precari que, també des de la banca, es pot col·laborar a mantenir.

Estic segura de que els governs i els propis directius bancaris estan en condicions de pensar junts en la mateixa direcció, més enllà de tenir relacions complementàries: uns com a reguladors (poc encara, està clar) altres com a regulats; uns com a finançats (massa, està clar) altres com a finançadors...

Seguirem estant en les seves mans, però si pot ser en menys proporció tothom estaríem més segurs.