jueves, 24 de marzo de 2011

POLÍTICAS : EN FEMENINO

MUNICIPALES                  LISTAS                PORCENTAJES


¿No tienes la sensación de que estamos siempre ante unas elecciones? Si es una sensación propia de los que nos movemos en el mundo de la política o la tiene la ciudadanía en general es una incógnita. En todo caso, los medios de comunicación se esfuerzan también en dar esta impresión: de qué hablarían, sino?

La política ha pasado de ser un elemento residual entre las preocupaciones de las personas a ser una de las principales preocupaciones -la tercera según el último estudio del CEO- en su vida. Paradójicamente, tenemos la llamada "desafección política", interpretación que unos hacen de los sentimientos de los demás, es decir, los que hacen la lectura del resultado de las elecciones respecto a las intenciones y emociones de los y las electores / as.

Cualquier experto/a en comunicación humana podría ver que existe una divergencia clara en la lectura de la realidad: los que se ocupan de "la política" como actividad principal, forma de  trabajo y viven de ella (los medios de comunicación, entre otros) hacen una valoración peyorativa de la actitud de la ciudadanía: no hay interés, es culpa del individualismo, se está perdiendo la cultura democrática.... En otra ocasión abordaré esta cuestión. Lo que ahora me interesa señalar es que esta supuesta desafección no se corresponde, en su totalidad, al sentir de la ciudadanía. El voto en blanco, la abstención, el escaso interés en participar en los partidos políticos por parte de los jóvenes es una señal que nos podría indicar que este es el sentir de la sociedad. Pero la múltiple existencia de iniciativas que provienen de la sociedad civil, como asociaciones temáticas, movimientos antisistema más o menos afortunados y especialmente la potencia y dinámica de las redes sociales, nos hacen pensar lo contrario.

Como la tradición y la lógica de partidos, todavía ahora, no contempla preguntar directamente a las personas, si no interpretar en base a otros criterios, la interpretación de unos y la realidad de los otros no encajan. ¿Podría alguien interpretar, con más apertura de pensamiento y más honestidad, que el sistema de partidos se ha alejado en los últimos años de la sociedad? ¿Alguien tiene interés en realizar un estudio sociológico real -no sólo de intención de voto- que identifique los actuales perfiles de nuestra sociedad, los valores sociales y culturales que se van consolidando, las estrategias de afrontamiento ante las dificultades, las tendencias de futuro?

Yo si, realmente. Si los partidos políticos tienen voluntad de servicio y es por ello y sólo por eso que están legitimados para representar el bienestar común, les debería interesar. Saberlo y reformarse en base a ello. Reformas que deberían recuperar algunas formas tradicionales de hacer política y nuevas posibilidades, que conecten con la ciudadanía, sus intereses y formas de comunicación.

Las mujeres. Las mujeres políticas somos las que las seguimos usando. No sólo las mujeres, evidentemente, pero sí mayoritariamente. Nos hemos incorporado a la política cuando los hombres ya llevaban años y siglos ... Hemos aprendido de ellos, indudablemente, pero también hemos identificado lo que no nos gusta: falta de proximidad ante la ciudadanía, tendencia a tomar decisiones previamente a las reuniones donde todo el mundo cree que se deben tomar las decisiones, actuar de forma individualista, ponerse por delante de las prioridades del grupo, ejercer un liderazgo agresivo y pseudo-heroico, no aceptar fácilmente las críticas, dejar de lado a las mujeres en sus equipos, apostar más por temáticas "masculinas" (vinculadas a los juegos de la infancia, seguramente, y al papel social que se espera de ellos: obras públicas, economía, vivienda ...) Reconozco que no todos los hombres actúan así, pero si alguien actúa así, suele ser un hombre.

Por otro lado, descubrimos que hablar con la gente nos gusta y se nos da bien, que liderar equipos con un estilo participativo y proactivo resulta más eficaz, que pedir ayuda a compañeros y compañeras no te desmerece, que somos capaces y podemos hacerlo igual o mejor que ellos, que tenemos que poder revisar el orden de las cosas para ponernos más cómodas (horarios, sistema de toma de decisiones, imagen propia, estilo de comunicación ...) sin renunciar a ser quien somos.

Pero, además, hemos aprendido a saltar obstáculos continuamente, no sólo de nuestros enemigos as políticos/as, sino también de los "nuestros”: compañeros cercanos, en el trabajo, el partido, la vida... especialmente los que no nos entienden, nos encuentran débiles en nuestro estilo de liderazgo, nos halagan sin convencimiento, nos hacen sutilmente el vacío, nos sitúan en las áreas menos interesantes políticamente, nos protegen sin necesitarlo y nos utilizan en beneficio propio (habiendo dejado claro, previamente, que nosotras valemos mucho)

¿Estás sonriendo? Bien, eso es señal que ya has superado ese momento. Si estás preocupada y triste después de leerlo, quiere decir que te has de levantar rápidamente y empezar a tomar decisiones: ¿qué es lo que deseo, para que estoy preparada, con quien cuento realmente, de qué tengo que prescindir, a quien no le tengo que hacer caso, hacia dónde quiero ir, podré superar los obstáculos si ....

En mi trabajo de coach para políticos y políticas he encontrado muchos elementos en común, relativos a una tarea dura ya menudo ingrata, desconocida para la mayoría de la población, y que requiere de personas con convicción real y resistencia. Pero también he encontrado mucha homogeneidad en los problemas específicos de las mujeres. Algunos se derivan de las condiciones externas: cómo funciona su partido, que tienen alrededor, como son sus adversarios políticos, etc. Pero otros tienen una raíz más profunda, que se fundamenta en el rol interno que todavía asumimos las mujeres: hemos de ayudar a otro a crecer, a prosperar, no está bien visto que seamos ambiciosas; destacar sobre los demás, especialmente si son hombres, tiene un precio muy alto, tener éxito nos obligará a abandonar otros deseos, como el de ser amada por una pareja o tener hijos y poder hacerse cargo. Mitos para inducir el miedo.

Las creencias marcan a menudo el destino y la vida de las personas. ¿Qué capacidad tiene una persona para desmarcarse de aquellas creencias que la invalidan, que van en contra de sus deseos, que la auto-boicotean, es algo que varía según la inteligencia, el apoyo personal externo y la propia experiencia . Las mujeres tenemos una tendencia generalizada a trabajar más para conseguir menos... y en resignarnos a que esto sea lo normal!

El apoyo de los profesionales de la ayuda, especialmente en el caso de las mujeres, pone el foco en incrementar la fuerza para defender los propios deseos y capacidades, para darlos por buenos en sí mismos, sin esperar la autorización de otras figuras de autoridad que suelen ser hombres. Hay una trampa en esto, una trampa auto infligida de forma más o menos consciente que me ha hecho comprobar, una y otra vez, que una mujer que se siente segura de su valía y sus convicciones políticas, suele estar a la espera de la aprobación de los demás durante años. Que puede poner esta capacidad al servicio de otras figuras de autoridad, prefiriendo quedarse en un segundo plano. Que puede boicotear su propia valía cuando tiene que hablar en público, dirigir un equipo, o encabezar una posición contraria a la corriente general.

Tenemos que avanzar, amigas. Seguir avanzando, basándonos en los progresos conseguidos por otras mujeres antes que nosotras; precisamente por el esfuerzo hecho por muchas de nosotras antes y ahora. Los esfuerzos deben seguir dirigiéndose a favorecer las condiciones externas para que las mujeres puedan acceder a puestos de poder, tanto en cargos públicos como en cargos orgánicos de los partidos políticos. En segundo lugar, a hacer visibles los esfuerzos de muchas mujeres que trabajan en la política, con sus aciertos y dificultades específicas. En tercer lugar, más sutil pero no menos importante, a apoyar activamente a muchas mujeres para que alcancen el rol político con determinación y seguridad personal, con un estilo propio y con el valor de crear tendencias en la política, en la línea en la sociedad lo pide: con compromiso, diálogo, confianza y rigor.

Necesitamos más izquierda, más mano izquierda, más mujeres en la política y en lugares más relevantes. Y con los hombres a nuestro lado.